sábado, 3 de agosto de 2013

Levanten el telón

En la Casa Municipal de la Cultura, se presentó la obra teatral “Los pájaros cantan en griego”, de Carlos Ianni. La misma forma parte de la gira nacional que está llevando a cabo el Teatro Nacional Cervantes. En un mano a mano con La Ciudad, los reconocidos actores Víctor Hugo Vieyra y María Ibarreta dialogaron sobre dicha presentación. En septiembre será el estreno en Buenos Aires.

"Los pájaros cantan en griego" en escena
            El domingo pasado se presentó, en la Casa Municipal de la Cultura, la obra “Los pájaros cantan en griego”, del dramaturgo Marco Antonio de la Parra. Dicha presentación forma parte de la gira nacional que está realizando el Teatro Nacional Cervantes. Al revés de lo habitual, en primer término, se dramatizará en el interior del país y, en el mes de septiembre, llegará al Salón Dorado del mencionado teatro en Buenos Aires.
            Antes de su actuación por primera vez en General Ramírez y con una sala repleta, Víctor Hugo Vieyra y María Ibarreta dialogaron con La Ciudad sobre el show. “Estamos muy bien, con expectativas. Estamos estrenando esta obra acá, que es un proyecto federal del Teatro Cervantes y lo particular es que estamos estrenando aquí. Venimos al interior para dar la obra y después la estrenamos en el Teatro Cervantes en septiembre”, expresó la actriz, quien protagonizó series televisivas como “El Elegido” y “Mujeres Asesinas 2”.

¿Qué nos puede comentar de la obra?
Víctor Hugo Vieyra: Esto es un estreno mundial. El autor  es Marco Antonio de la Parra, un profesional psiquiatra chileno y autor de 70 piezas. Esta obra no se estrenó en ningún lado y a través de Carlos Ianni que tiene una relación con Marco Antonio, él consiguió que le diera la obra y acá estamos. La obra habla de una pareja de escritores. Tiene varios textos la pieza. Para mí, una de las más importantes es esta que nos cuenta cómo este escritor, que está bien ubicado porque es un tipo que ha llegado a un nivel importante pero que no es primero. Alguien dijo ‘es como querer ser el mejor rockero en la época de The Beatles’, quienes eran los más grandes y los demás estaban por debajo. A este escritor le pasa algo de eso, es un tipo que permanentemente está luchando con esto porque, además, es un egocéntrico. Pero tiene un problema fundamental que es negar su origen. Él es chileno y niega su país y alguien que niega su país no puede ser un creador total.

¿Cómo les pareció la obra cuando llegó a sus manos?
Victor Hugo Vieyra y María Ibarreta en Ramírez
MI: En principio, fue un encuentro con Carlos (Ianni) y con el Chango (Víctor H. Vieyra). Cuando te encontrás con una obra, generalmente buena, tiene diferentes lecturas. A mí, personalmente, en lo que me involucré fue en un personaje al boom latinoamericano de literatura. A parte, que ahonda en una relación de esta pareja que son escritores y sobre todo de esta mujer, que por el gran amor que tiene hacia él pero es una relación muy conflictiva de amor, de odios y pasiones. No pueden estar separados pero juntos tampoco la pasan bien. Son como esas relaciones malditas pero no pueden vivir de otra manera. También está esa condición femenina que por gran amor, que tiene hacia él, niega su propia identidad autoral y relega porque necesita a este gran hombre y no importa lo que comúnmente se dice ser una sombra pero, en realidad, lo que la potencia es esta relación. A parte, hay mensajes y guiños que hace el autor, que es un hombre muy académico y entendido. Por ahí el que está abierto a estas cuestiones lo puede recibir. Hay guiños de autores del boom latinoamericano como Carlos Fuentes, Cortázar, Sábato.

¿Qué balance hacen de esta gira nacional del Teatro Nacional Cervantes?
MI: Por suerte fue bueno porque fue un material con una estética muy intensa, por momentos. Creo que la obra, de alguna manera, involucra al espectador y tuvimos buena recepción. Vimos que nos completaba bien el público y que nos confirmaron. Eso es lo que necesitamos nosotros, la llegada y que el público tenga comprensión, se involucre y no sea ajeno. Que no estemos haciéndola por hacer sino que haya un compromiso por parte de los actores y este compromiso es mutuo no solamente individual.

Después de esta gira nacional, se preparan para la presentación en el Teatro Cervantes en Buenos Aires.
MI: Exactamente, en el Salón Dorado del Teatro Nacional Cervantes, en septiembre. Pero, ahora estamos abocados a la gira. Más allá de estrenar obras en el interior, que es inédito, tengo entendido de que hay cruces de directores del interior que trabajan y llevan actores a Buenos Aires. Además, de directores del interior que dirigen allá. Me parece todo un movimiento que crea algo que, para mí es fundamental, que es el encuentro y el intercambio. Eso es el teatro, es sumar.
VHV: En eso consiste este plan federal: con los actores de acá, mandan un director de Buenos Aires, un escenógrafo y es muy interesante. Esto que está haciendo el Teatro Nacional Cervantes merece todo el apoyo y el destacado de todo porque es una tarea muy grande. No es sencillo venir con todo, escenografía, la gente técnica, los actores. Yo no escuché nunca, en Buenos Aires, hablar de esta movida. No solamente de la nuestra sino de lo que está haciendo el Cervantes y de eso no se habla. Este es un nivel de teatro que no es para pasar el rato, son espectáculos con otro peso. Pero, también hay otras cosas que influyen como la política. Hay cosas que no se aceptan porque están hechas por el gobierno nacional. Esas cosas son lamentables. ¿No decimos que el teatro es fundamental para la cultura de los pueblos? Todos los políticos dicen eso, no van nunca al teatro, pero lo dicen. Cualquiera que lo haga pero bien.

¿Cómo es la relación arriba del escenario con María?
VHV: La odio, la amo. Pero es lo que plantea la obra y nosotros tenemos que ser fieles a la obra. A partir de las conclusiones que hemos llegado conjuntamente con el director con respecto a qué les pasa a los personajes. Haciendo alusión al público, yo creo que es excelente la recepción. Es más, yo tenía mis preocupaciones en ese sentido porque como es una obra muy intensa y son nada más que dos personas en escenas todo el tiempo. Hay una estructura dramática-teatral. Cuando yo leí la obra, por primera vez, me gustó pero dije cómo se hace esto porque tiene sus complejidades. Creo que la respuesta que ha dado Carlos Ianni ha sido excelente. En la puesta en escena, ha dado una serie de toques que la obra no lo contemplaba porque ha agregado dos personajes, que si bien participan de manera aleatoria, están generando un clima. Creo que tenemos que estar satisfechos con lo que pasa con el público. El autor, él mismo lo dice, que él plantea esto desde el vamos. Cuando uno ve la obra, lo primero que dice ‘es un homenaje al boom latinoamericano. Pero además aclara que está inspirado en algunos personajes concretos.

Este tipo de obras teatrales ¿Da lugar a la improvisación o hay que seguir a raja tabla el libreto?
MI: Este lenguaje no es a partir de una creación colectiva como que a veces partir de un disparador y ahí llevas la obra. Acá tenemos un material, en cual Ianni dio su punto de vista. Él también trasgrede ciertas leyes que tenía la obra. Nosotros como actores tenemos que responder en una de las cosas que tiene el teatro que es la repetición. Tenes que hacer lo que está pautado y dándole vida en la repetición, en cada función. Yo tengo esa cosa de la improvisación y de la búsqueda. Hasta que llegó un momento en que Carlos me dijo ‘pará’. A mi me interesa mucho esto de estar buscando hasta que aparezca, luego proponer al director para que diga. Pero una vez que el amazado está, estas leyes se tienen que respetar.
VHV: Agregándole a lo que dice María, también nosotros tenemos nuestra parte en la obra. No es que uno se entregue y si te dicen ‘anda para allá’ uno tiene que ir para allá. Uno aporta y creo que es la mejor manera de hacer teatro, el director con los actores y viceversa. Y con el autor en el caso de que estuviera cerquita.

Sabemos que los dos han participado en series televisivas, cine y teatro ¿Con cuál de las tres se quedarían?
VHV: A mí me gustan ambas cosas. Yo soy fundamentalmente actor de teatro. Trabajé mucho más en teatro que en televisión, a pesar de que hice mucha televisión. Toda mi vida hice teatro de distintos tipos o categorías. Desde el sucucho que no lo conoce nadie hasta los teatros más importantes como el San Martín, Cervantes e incluso teatro comercial, en menos medida pero lo hice. El problema de la televisión es el criterio con el que se haga la televisión. Hice muchas cosas que me han gustado mucho en tv como Hombres en pugna, que me encantó hacerlo, y otras cosas. Pero, insisto, el problema es la actitud de la gente que produce la televisión y después de todos nosotros que participamos en esto.
MI: A mí, en realidad, me interesa profesar en distintos lenguajes. Me gusta la televisión, el cine. En este último, estoy teniendo la experiencia de trabajar con directores jóvenes, quienes se largan a la aventura. Son pibes muy talentosos y uno también se va nutriendo. A mi me parece que cuando hay proyectos en los cuales existen estas cuestiones de que uno pueda aprender y abrirse, para mí es bárbaro. En la televisión, tuve la suerte de trabajar en varios proyectos. Sabemos que la tv es inmediatez pero también es un ejercicio y que te exige otras respuestas. Estuve en El Elegido, y con Virginia Lagos en un programa que tiene en Canal 11. Yo, simplemente, trato de disfrutar el trabajo y especialmente el encuentro con el otro.

¿Creen que hay un crecimiento en el consumo de teatro?
MI: Cuando estuvimos en Crespo, el encuentro fue muy bueno por parte del público que vino para ver nuestra obra. En cada punto que visitamos, charlamos con actores que tienen sus grupos o que trabajan en la municipalidad y me contaron que hay una gran actividad en lo que están haciendo. En esta localidad está el Festival Internacional de Teatro, que posibilita el intercambio y el encuentro. Eso es muy rico y vital.

VHV: Yo no estoy muy acuerdo ni feliz en ese sentido. Creo que la gente no acude al teatro como debería acudir. Si el Teatro Nacional Cervantes manda un espectáculo, y no hablo únicamente del nuestro, debería tener por parte de los lugares donde vamos una difusión que no existe, en la medida de la circunstancia. Creo que tiene que ver con el manejo de la difusión para que el espectador se entere. Eso es lo más importante cuando vos queres vender algo sino qué va a comprar. Por eso, hay cosas en la televisión o en el teatro que son lo que nosotros llamamos ‘comercial’ y que tienen mayor llegada porque, primero, hay gente de mayor prestigio, de mucha imagen. Y, segundo, los señores que se dedican a esto saben de negocios. Entonces, difunden las cosas como las circunstancias lo exigen. 

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