sábado, 24 de agosto de 2013

Los reyes de la noche

En Paraná, la Fiesta de Disfraces convocó a más de 50 mil personas, quienes llegaron desde diversos puntos del país y del extranjero. Como cada año, la participación de los ramirenses no pasó desapercibida aquella noche. Repercusiones de una jornada inolvidable, que cumplió 15 años a pura diversión.

Ramirenses en la Fiesta de Disfraces de Paraná
            Hace 15 años que nadie pega un ojo, por esta época del año, en Paraná. Son pocos los que duermen las 7 horas recomendadas por los especialistas. Y es que un evento como la Fiesta de Disfraces lo amerita y tiene a todos en vela. Sean de donde sean, nadie quiere perderse esa mágica noche. Como viene sucediendo en cada edición, la ciudad en toda su extensión se transforma. Por algunas horas deja de ser la capital de los panzas verdes y se convierte en el punto de encuentro de villanos y héroes, de próceres y princesas, de santos y otros no tanto.
De los 365 días, este es el único en el que los ladrones y policías no se persiguen; en el que los bomberos dejan de ser voluntarios y pasan a la categoría de involuntarios; en el que Superman y Batman ya ni se preocupan por lo que pueda estar pasando afuera. Esa noche, tan anhelada por todos, se concretó el domingo pasado en el predio de Av. Circunvalación y Don Bosco. A diferencia del 2012, donde la tormenta manchó en cierta medida la jornada, el tiempo se comportó acordé a las circunstancias. Tal es así que hasta la luna se vistió para la ocasión. No hacía frío ni calor.   

Adentro los disfraces
Cerca de las 21.10 se abrieron las puertas del extenso predio de 8 hectáreas. Más de 50 mil personas llegaron desde diversos puntos del país, inclusive de otras partes del mundo como España y Colombia. Era un mundo de hormigas, tan diminutas desde las alturas. Entre las grandes presencias se destacó la del Papa Francisco, quien llegó con su papamóvil. El muchacho vestido de Sumo Pontífice no pudo evitar pronunciar la frase de Jorge Bergoglio, que caía como anillo al dedo: “Hagan lío”. No faltaron los Minions de la película “Mi Villano Favorito”, el enmascarado Jorge Lanata, un John Lenon y un Freddy Krueger. 
Hombres y mujeres queriendo lucirse. Ellos disfrazados de perritos dálmatas con una cadena, de hippie, francotirador o futbolistas. Ellas de chicas Playboy, Caperucita Roja, enfermeras o de Bon o Bon. Como era de esperar, entre estas miles de personas, estuvieron presentes los ramirenses, quienes obtuvieron el centro de todas las miradas por sus espectaculares trajes, lo que provocó el aluvión de flashes tanto dentro del predio como al momento de hacer la cola para ingresar.
Juan Feit (izq), Nicolás Brunner (cen) y Diego Bast (der)
Nicolás Brunner, oriundo de la Capital Provincial de la Juventud, captó todas las miradas y no solo la de los participantes sino también la de los organizadores y medios de comunicación de la provincia y nacionales. Ya lo había hecho el año pasado con su gigantesco golem de piedra. En esta edición sorprendió a más de uno con su cuerpo humano, representando el sistema muscular. Fue furor en las redes sociales a tal punto que todavía le siguen llegando notificaciones y mensajes privados a su cuenta personal.
“La verdad que uno tiene que hacer lo que le gusta, siempre y cuando no afecte a los demás. Me gusta todo lo que tenga que ver con la artística. Es más, mi materia favorita en el colegio era plástica. La idea tenía que ser algo original, algo que supuestamente no hayan hecho en ediciones anteriores. En esta oportunidad pensé en algo más cómodo”, manifestó Nico, uno de los candidatos a quedarse con el primer lugar de la FDD 2013. El hincha de Huracán dejó en claro que le llevó varios meses poder terminar el disfraz, al gran estilo Robbie Williams en su video de Rock DJ. Familiares, amigos y conocidos también le ayudaron para poder culminar la obra maestra.

Juan Feit y Diego Bast también se destacaron en la Fiesta con su disfraz de virus, que les llevó unos tres meses poder terminarlo. “Nosotros queríamos participar nomás y hacer algo raro, que llame la atención”, sostuvo Juan, quien recordó lo poco que lo dejaban caminar dada la gran demanda de fotografías. Y agregó: “Esta edición estuvo más tranquila que otros años. Había más seguridad”.  

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