Entre la historia y la actualidad
Las ganas de jugar al fútbol y de formar un equipo sólido eran los propósitos que se plantearon un grupo de jóvenes de la calle Madrid, es decir, la actual French a finales de la década del ‘50. La experiencia no fue nunca un impedimento dado que éstos gurises la habían adquirido en los distintos campeonatos barriales que disputaban y así obtuvieron importantes logros. Los futuros creadores de la Pasión Romana (sentimiento descripto por el boletín de la institución que nos cuenta su historia) practicaban, sin saberlo, en las canchas de sus venideros rivales: Racing y Nobleza.
El plantel estaba conformado, en su mayoría, por parientes del arrabal. Alberto “Toto” Schwab, considerado el delegado del pelotón, junto a sus vecinos fueron los Rómulo y Remo de la institución, los fundadores de la entidad ramirense. En un principio, el nombre fue Sacachispas pero no les convencía, hasta que una película sirvió de musa inspiradora y basto para otorgarle una identidad al novedoso ente: Atila frente a Roma.
El mundo atravesaba por momentos de cambios junto a acontecimientos que cambiarían la historia nacional e internacional durante 1960 como los nacimientos de Diego A. Maradona, Marcelo Tinelli, Ayrton Senna o la creación del torneo de fútbol más importante de Latinoamérica “La Copa Libertadores” pero en General Ramírez todos estos hechos pasaron inadvertidos por que le dieron más valor al surgimiento de una de las instituciones deportivas más grande de la ciudad: El martes 20 de septiembre nace el Club Atlético y Deportivo Roma.
Todo parecía un sueño. Había jugadores habilidosos pero faltaban personas que administraran la nueva empresa deportiva. Los entusiastas adolescentes realizaron las gestiones necesarias porque carecían de conocimientos vinculados con los papeles. El maestro Carlos Bernhardt fue el primer secretario de Roma y su presidente fue Raúl López, quien no solamente dirigía todas las acciones sino que también usaba botines.
La primera reunión se llevó a cabo en calle Urquiza, donde está actualmente ubicado, y fue en la fábrica de mosaicos del tío de Alberto “Toto” Schwab, quien así lo revive en la revista mensual. El vidriero acudió a la zona de Chilcas e Isletas para solicitar ayuda. El apoyo de las madres fue vital porque eran las que amasaban y realizaban unas deliciosas tortas que generaban un ingreso al club.
El Club Atlético y Deportivo Roma también tuvo un Diego, galardonado como uno de los mejores jugadores y el primer ídolo. Su nombre completo era Diego Mac Dougall y le gustaba jugar de volante por derecha. Llevaba la camiseta con el rojo y el blanco fagocitándose mutuamente. Al principio jugaba de alpargatas pero con el tiempo se amoldó a los botines. El número 8 de este club era la envidia de muchos pero las voces contrarias llegaron a declarar: “si yo tuviera un Diego, ganaría todos los campeonatos”. Éstas fueron las palabras que el Negro Malatesta, DT de un plantel de Hernández, le pronunció al astro rojiblanco.
Diego Mac Dougall era una atracción en el césped, motivo por el cual fue tentado para jugar en uno de los cuadros más grandes de la Argentina en 1964: Boca Juniors. Su vicepresidente era el Sr. Vicental, quien residió en la Capital Provincial de la Juventud, y le había propuesto la invitación pero el pase fracaso.
El tiempo pasó y el club más joven de General Ramírez fue creciendo poco a poco. Pasaron veinte años, la Comisión Directiva ya estaba designada y gracias a un arduo trabajo obtuvieron la correspondiente Personería Jurídica y Vigencia Deportiva el 28 de julio de 1980, según la Resolución N° 126 de la D.I.P.J.
Actualmente, la organización es presidida por Héctor “Chango” Gross acompañado por Abel Eichmann, el vicepresidente. Entre los deportes que se practican están: Bochas o Deporte Blanco (participa en la Asociación Ramirense y Seguience) y el fútbol (tanto en divisiones inferiores como en mayores disputan la Liga Nogoyaense). Ésta última disciplina cuenta con 120 jugadores y merece gran reconocimiento la hazaña del 2008 donde la Primera División consiguió ambos campeonatos (Apertura y Clausura).
Cabe destacar, que la institución avanza de la mano de los socios que son el alma perseverante de ésta Pasión Romana que todos los meses aportan su granito de arena. Según nos cuenta su actual secretario, Humberto Schmidt, en una nota redactada a puño y letra, son 260 los afiliados entre activos y vitalicios.
Roma es signo de fuerza, valentía, responsabilidad y esfuerzo. Cada hincha lleva los colores adentro haciendo flamear la bandera rojiblanca todos los domingos porque como decía una de sus máximas figuras, Diego Mac Dougall: “Roma era como una segunda casa.”
