En
la Casa Municipal de la Cultura, se desarrolló una charla sobre “Promotores de
Huertas Orgánicas”. La misma estuvo a cargo de la Ing. Agr. Liliana Ramos,
profesional del programa PRO Huertas INTA Paraná. La profesional comentó sobre el panorama en la provincia.
La
Ingeniera Agrónoma Liliana Ramos, profesional del programa PRO Huertas INTA
Paraná, disertó en la Casa Municipal de la Cultura sobre “Promotores de Huertas
Orgánicas”. La especialista comentó lo que significa hacer una huerta y los
insumos necesarios para llevarlo a cabo. La jornada estuvo organizada desde el
Municipio de General Ramírez y contó con la presencia de productores de la
zona.
¿Qué
recomendaciones hay que tener en cuenta para hacer una huerta orgánica?
Los puntos básicos que desarrollamos es cómo trabajar el
suelo y los abonos orgánicos. Además, se trabaja la parte de rotaciones y
antes, por supuesto, en la siembra respetar las asociaciones. No solamente asociaciones
de hortalizas sino también sumar la parte de aromáticas, o sea, hacer una
biodiversidad y parecernos a un sistema natural, donde se incluya la rotación,
los abonos orgánicos sin desechar el estiércol. También el respeto hacia el
enriquecimiento de suelos sin la inversión del pan de tierra y la preparación
de las parcelas.
¿Están
realizando otro tipo de capacitaciones?
Dentro del taller de huerta no sólo se habla sobre cómo
instalar una huerta y cuáles son los principios básicos para desarrollar una
huerta orgánica sino también el conocimiento de algunos insectos benéficos
porque nosotros proponemos hacer un control de plagas, pero siempre dentro del
equilibrio, es decir, dentro de lo que podría ser un control integrado.
Entonces, la identificación de insectos o qué tipo de preparado desde los
caseros o los comerciales dentro del concepto orgánico se pueden utilizar.
Después también se realizan capacitaciones relacionadas a aromáticas, que están
incluidas dentro de la huerta orgánica, y en relación a la granja sería la
parte de árboles frutales, conejos y gallinas ya sean ponedoras o pollos
camperos. El que tiene poco espacio, la propuesta es hacer una huerta y el que
tiene una superficie mayor puede apostar a una granja en donde, obviamente, el
proceso de todo el año ayuda a un ingreso. Si bien en un principio apostamos a
que la gente tenga un autoconsumo, también se piensa en un ingreso y por eso el
hecho de tener un mayor espacio ayuda.
¿Cuál
es el panorama hoy de las huertas en la provincia?
Hay una demanda de huertas porque la gente también quiere
comer natural. Es importante destacar que no solamente son huertas familiares
sino que también hay huertas escolares, comunitarias e institucionales. Y eso
es cada vez mayor. La necesidad de comer sano, por ahí, hace a esta demanda no
solamente desde la familia sino también la demanda desde las escuelas para que
el chico aprenda desde lo didáctico. Nosotros trabajamos con la gente de la
Unidad Penal de Paraná, que desarrolla una huerta muy importante, y en el
Hospital Psiquiátrico de Paraná como terapéutico. O sea, que la huerta tiene
diferentes miradas de acuerdo a quien la hace. Siempre tiene una función
importante en la sociedad.
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