lunes, 29 de julio de 2013

Una ramirense que imparte justicia

Paula Eisenacht es la primera mujer árbitro de General Ramírez. Con tal solo 22 años, imparte justicia en la Liga Santafesina de Futbol. Admiradora del internacional Horacio Elizondo e hincha de San Lorenzo, la joven asistente comentó las particularidades del oficio.

La terna arbitral antes de empezar el encuentro
A lo largo de la historia, el fútbol se ha caracterizado por cierto tinte machista. A pesar de los diversos cambios que ha tenido el deporte más popular del mundo, los hombres se han convertido en los protagonistas. Ellos son quienes corren detrás de la redonda, los que sancionan las faltas, los que compran los jugadores, los que gritan colgados del alambrado y los que, sentados en el banco de suplentes, realizan los cambios pertinentes. Pero, en los últimos años, la torta se ha dado vuelta y las mujeres de a poco están acaparando determinados espacios en esta disciplina. Así lo puede confirmar Paula Eisenacht, la primera mujer árbitro de General Ramírez quien, actualmente, desempeña labores como asistente en la Liga Santafesina de Futbol.

Primeras clases
El futbol de salón, uno de los atractivos santafesinos
La ramirense siempre tuvo en claro qué iba a estudiar una vez finalizado el secundario. Ya desde el segundo grado de la primaria, la pequeña Eisenacht le comentaba a su mamá que lo suyo era la educación física. Su pasión por el deporte fue el gran motivador para que siguiera esta carrera en el Instituto Superior Nº 27 “Prof. César Vásquez” de la ciudad de Santa Fe. Pero no todo quedó ahí.
A mediados de marzo de este año, la hermana de una amiga de Paula junto con el esposo, ambos integrantes de la comisión directiva de la Liga Santafesina de Futbol, le dijeron que se acerque a dicha institución deportiva ni bien empiece las clases en el ISEF. Un lunes de abril, alrededor de las 7.30, la joven arribó a las instalaciones de calle Corrientes sin causa alguna. No tenía noción de porqué estaba allí pero algo presentía en su interior. “En realidad, no es que yo había pensado en ser árbitro. Nunca lo pensé ni era una meta que tenía”, expresó.
Ese día, un abanico de sentimientos la invadieron por dentro a tal punto que llegó a preguntarse para sus adentro: “¿A dónde me voy a meter?”. La presentaron ante todos los que estaban allí y, simplemente, le manifestaron que la clase iba a empezar en breve. Y así fue: con una sala repleta de hombres y una sola mujer, dio inicio el curso de árbitro de futbol. “¿Vos sos consciente hasta donde podes llegar con esto?”, le preguntó Hugo Cordera, instructor de árbitros en AFA, en una de sus capacitaciones en la ciudad capital. “La verdad que no. Pero a mí me encanta. Yo entré sin saber de qué se trataba. Voy experimentando y me gusta cada vez más”, le contestó Paula.
Su primera participación dentro de la LSF fue en el campeonato de Futsal. Los partidos se disputaban en los estadios de la Universidad Tecnológica Nacional y Cilsa. Al principio, todo era incertidumbre pero, con el transcurrir de los encuentros, fue ganando confianza, conocimiento y mucha actitud. La oriunda de la Capital Provincial de la Juventud se desempeñaba como cronometrista y tenía la tarea de anotar los cambios, las expulsiones y controlar los tiempos del reloj. Eso mismo hizo en las finales de la Copa de Plata Apertura 2013, que coronó a Colón de Santa Fe como campeón, y en la Copa de Oro cuyo vencedor fue Liga I. “A mí me gusta muchísimo más el futsal que el futbol 11”, manifestó la rubia, quien dejó sorprendido a más de uno por tal declaración.
“En las clases te dicen que desde el principio vayas estudiando. No es que vos llegas a un determinado punto, te dan el título o te toman un examen para poder ejercer. Cuando ellos consideran que vos sos capaz de arbitrar, te mandan a hacerlo”, sostuvo. El reglamento pasó a formar parte de su cotidianeidad y su lectura era necesaria para poder llevar a cabo la labor de árbitro.
Pero no todo son artículos, reglas y teoría. El juez y sus líneas también deben priorizar la cuestión física y es por ello que tres días a la semana realizan los entrenamientos. Los mismos se desarrollan en el predio del Centro de Alto Rendimiento Deportivo en el Barrio Sur de Santa Fe. “Son terribles los entrenamientos. Cuando era chica hice atletismo y eso me ayudo. Creo que me la banco bastante bien. Me han dicho que las mujeres no alcanzan a terminar. Es muy fuerte el trabajo que se hace. Pero a mí me encanta. Dos veces por semana voy seguro”, agregó.

Impartiendo justicia
La ramirense arbitrando en la LSF
Dentro del campo de juego, desde el primer momento en que sus pies entran en contacto con el césped, los árbitros se convierten en el centro de todas las miradas. La función que tienen estos hombres de negro no es nada sencilla: impartir justicia entre dos equipos, que anhelan a toda costa conseguir el triunfo. Tanto el juez principal como sus dos asistentes no tienen una hinchada que aliente por ellos sino que, al contrario, tienen dos hinchadas que contralan cada gesto, cada sanción dentro del rectángulo verde y ante el menor error los simpatizantes lanzan todo tipo de augurios.
            Como asistente en futbol 11, debutó en el partido femenino que disputaron UNL y Ciclón Racing por el Torneo Apertura “Clara A. Zuccarelli de Rosso”. En tal ocasión, estuvo acompañada por Edgardo Arce y Gastón Freire. Las primeras jornadas tuvieron muchos nervios de por medio, con el miedo latente a equivocarse ante la atenta mirada tanto de los colegas y jugadores como de la tribuna, ubicada detrás de ella. “Siempre a nosotros nos piden que vayamos vestidos, por eso me levantaba cinco horas antes para preparar todo. Trato de no pensar antes de los partidos y de hacer lo mejor posible”, lanzó.
“La forma de dirigir va en cada partido. Vos no podes hacer un rato el famoso ‘siga siga’ y después cobrar todo. Allá, igualmente, prefieren que cobremos todo. Más vale cobra y que esté mal que dejarlo pasar y no cobrarlo. Eso es lo que siempre hablamos con la psicóloga. Una vez que lo hiciste ya está, tenés que sostenerlo. No hay forma de arrepentirte”.
            Con banderín en mano, la ramirense sale a la cancha con la mejor predisposición. “Por ahí quieren más a las mujeres para arbitrar porque no se van a sacar como se sacan con los hombres. Es increíble el respeto que hay hacia nosotras. En la liga, tenemos una psicóloga que nos brinda constante apoyo para saber afrontar determinadas situaciones. Una vez tenía a uno colgado del tejido y me gritó de todo, menos que era linda. Pero, yo seguía con el banderín de acá para allá. No me rio, no me enojo. Por ahí me sale contestar pero me dijeron que me calle la boca. “Me han felicitado por la presencia, por la voz, la forma de expresarme”.

Preferencias y curiosidades
Paula es la primera referee de General Ramírez
            Desde pequeña, practicó diversas disciplinas como el vóley, gimnasia deportiva y atletismo. Además, es una de las profesoras a cargo en la Colonia de Vacaciones, que se desarrolla en el Centro Polideportivo Municipal. Pero, lo más curioso de todo esto es que nunca jugó al futbol y, actualmente, es referee de la Liga Santafesina de Futbol. “En el instituto, tuvimos futbol en el primer año. Encima recortito porque son 40 minutos por semana, más que nada por lo que es este deporte en la Argentina. Es muy poco lo que se nos enseña. La verdad que nunca le di bola. Nunca jugué. Pero me gusta, entiendo y más ahora que estoy estudiando. Igualmente, si vos me preguntas si jugaría al futbol, no lo haría.  Me visto de árbitro, nada más”, comentó Paula.
            A partir del cursado en el ISEF y las clases de arbitraje en la liga, la joven de 22 años comenzó poco a poco a ver  partidos por televisión. “Llega el sábado o el domingo y le digo a mi papá si no hay algún partido para mirar. Solamente miro al árbitro. Aprendí un montón mirando”, responde la hincha de San Lorenzo de Almagro, quien tiene como referente al internacional Horacio Elizondo. El reconocido árbitro fue el que expulsó, en el Mundial de Alemania, al francés Zinedine Zidane.
            Sin lugar a dudas, prefiere no conocer a los jugadores al momento de dirigir un encuentro para evitar emitir algún tipo de prejuicio. Aunque no tiene inconveniente, si se presenta la oportunidad, de impartir justicia en la región, como ser General Ramírez, donde tiene muchos conocidos. “Si los tengo que expulsar, lo voy a hacer”, finalizó.


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