Una ramirense entre famosos
Junto a un referente del teatro nacional
La directora del teatro 3 de
febrero, Nanci Jacob, recibió a Ricky Pashkus, quien dictó un Master Class en
Paraná. El reconocido director de comedia musical habló con La Ciudad sobre el miedo
escénico, el programa televisivo “El artista del año” y las características
fundamentales para estar en un escenario.
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| Nanci Jacob junto a Martín Campi (der) y Emilio Dissi (izq) |
El teatro 3 de febrero de Paraná se
ha convertido en una casa para los artistas, músicos o intérpretes, que vienen
desde diversos puntos a mostrar sus obras, espectáculos, conciertos o
disertaciones. En las instalaciones de calle 25 de junio se respira un aire
único, de butacas y boleterías, de pasillos y luces, de cortinas y vestuarios.
Ese mismo aire es el que inhala todos los días la directora del teatro, Nanci
Jacob, quien en diciembre del año pasado asumió el cargo a pedido de la
intendente de la ciudad capital, Blanca Osuna.
En su oficina, cuyas paredes están
recubiertas por cuadros que contienen antiguos folletos de las distintas
presentaciones, la ramirense recibe no solamente recibe a figuras de renombre
nacional e internacional sino que también acompaña a las delegaciones que
llegan para visitar cada rincón del 3 de febrero. Cientos de alumnos de
establecimientos educativos arriban a la ciudad costera para conocer este
coloso escenario, como fue el caso del Colegio Secundario “Jesús de Nazareth”
de General Ramírez. Los estudiantes de la Capital Provincial de la Juventud
tuvieron la posibilidad no solo de observar dicha majestuosidad sino que
también presenciaron la obra “La Sylphide”.
Por su parte, durante el transcurso
de los últimos meses, la profesora de artes visuales tuvo el privilegio de
darles la bienvenida a grandes íconos del teatro nacional, desde Emilio Disi,
Martín Campi, Manuel Navarrete, Claudia Ciardone, Mónica Farro, protagonistas
de “La noche de las pistolas frías”, hasta Miguel Ángel Sola y Daniel Freire,
quienes llevaron a cabo “El veneno de teatro”.
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| En el Teatro 3 de Febrero, Nanci Jacob, Ricky Pashkus y Carina |
El viernes pasado, la exdirectora de Cultura,
Educación y Turismo Regional de Ramírez presenció el Master Class de Ricky
Pashkus, que forma parte del Certamen Nacional de Teatro Musical. En la clase
participaron alrededor de 90 personas de todas las edades provenientes de
diversos lugares tanto de Entre Ríos como de otros puntos del país. El
reconocido coreógrafo nacional, quien fue jurado en el programa televisivo “El
artista del año” que se emitió por Canal 13, recorrió las instalaciones del
Teatro 3 de febrero y se quedó impresionado, especialmente por los añejos
posters que están pegados en la pared detrás del escenario.
¿Qué evaluación se puede hacer de
este Master Class en Paraná?
Nose
si puede evaluar. Estas clases son muy cortas y no se puede pretender que de
acá uno diga ‘huy mira’. Fue una linda experiencia, bellísima, como todas las
experiencias de encuentro que son emocionales. Al principio son tensas porque
estamos todos un poquito temerosos, cómo viene el otro, si va a venir con mala
onda, si viene súper soberbio. Termina en un clima casi de lagrimeo porque se
dio en un encuentro de tres horas y me pasa a mí, es una sensación de que pasó
algo más que el mero hecho de estar un ratito viendo gente. Yo creo que en este
hermoso teatro que es el 3 de febrero y por la cantidad de gente que había,
tengo la sensación de que pasó lo que generalmente pasa en estos viajes con las
clases gratuitas, que empiezan con tensión y terminan relajándose, dándose
cuenta casi todos que somos bastante parecidos, es decir, que entrenamos y
hacemos las cosas de teatro, comedia, canto y baile pero que nos cuesta
bastante arriesgarnos y animarnos a desear ser honestos y consecuentes con
nuestro deseo inicial. En el camino
buscamos justificaciones ‘que acá no se puede’, ‘que en Paraná no hay trabajo’,
‘que en Buenos Aires no se puede vivir’. Pero es igual en Buenos Aires y
terminamos siendo desleales a nuestro sentido original. Con esto no quiero ser
una facilista de esos que dicen ‘ah bueno pero deséalo y con dos deseados ya
está, se consigue’. No estoy diciendo eso ni digo que sea culturalmente todo de
diez ni mucho menos pero si tengo una tarea, creo que está vinculada con
reencontrarnos y cada uno de los que estamos entrenando con ese deseo original,
sin postergarlo y sin justificar por qué no lo estamos llevando adelante.
La esencia de un buen artista
radica en saber actuar, bailar y cantar ¿Se torna complicado hacer las tres
cosas?
Es
complicado. Canta como la mejor cantante, baila como Julio Bocca, actúa como
Julio Chávez. Son gente que estudio clásico, danza jazz, canto lírico. No son
estudios, simplemente, de transición o de complementación. Nuestro país tiene
talentos inusuales como Elena Roger, que estuvo en Broadway haciendo a Evita
junto a Ricky Martin. Pero es difícil porque, además, te sentís como bola sin
manija. Si haces una cosa a la vez por lo menos te vas controlando la cabeza.
De las tres características de una
artista ¿Cuál es la que más cuesta?
Yo
nose si es lo que más cuesta sino lo que debe estar. Si no hay un actor no hay
nada. Si es actor, desde esa génesis, se puede articular una expresión del
canto y de la danza en relación al rol que va a hacer
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| El Master Class de Ricky Pashkus en Paraná |
¿Cómo ve hoy a la comedia musical
en Argentina?
En
un proceso muy bueno. Estamos pasando por los premios Hugo y otros proyectos a
un fortalecimiento también de proyectos independientes del teatro, que antes no
había. Creo que hay menos prejuicios en relación a considerarlo un tema
superficial, que viene de Estados Unidos, cosa que no es verdad. Hay un
movimiento del teatro alternativo, que es fuerte y que empieza a generar una
dramaturgia pero este concurso Cenatem que estamos haciendo es para estimular
este aspecto porque es en ese punto donde está más blando el problema. Creo que
la dramaturgia es el punto más débil que tenemos y yo un poco lo hablé en la
clase. Pero el tema más débil tiene también tiene que ver con la identidad
porque, por un lado, está esa especie de obsecuencia de identificación, que
para pensarse con una identidad hay que pensarse como un reclamador gritón, en
voz alta, patriota, exacerbado. Por otra parte, si no es eso, te transformas en
una especie de invadido cultural con lavado de cerebro, que te han hecho una
limpieza en extranjero y en el medio están los seres humanos que están buscando
su verdad regional, local. Yo voy a estimular eso, a contar el cuento que
tengas ganas pero sigo insistiendo en que nuestro país y Latinoamérica, en
relación al teatro musical, en el punto en el que estamos más complicados es en
la dramaturgia porque vivimos oscilando entre el patrioterismo y la sensación
de invasión cultural.
¿Cómo se puede superar ese miedo a
ser visto arriba del escenario?
Tengo
la sensación de que el actor trabaja sobre algo que está presente en todo ser
humano. Cuando yo digo que alguien está presente o dicen ‘yo me voy a hacer
cargo, tengo las suficientes agallas y voy a estar presente’, pero ¿Qué
significa? Es hacerse cargo o lo que se quiera decodificar de esta frase. Pero,
a su vez, significa que los demás van a saber que estás presente y que te van a
mirar, es decir, estar presente es soportar la presión de sentirse observado.
El actor cuando se manifiesta como un ser expresivo y deseante de estar
presente, no está diciendo que es un narcisista. El actor cuando dice ‘yo
necesito estar presente’ no está diciendo que necesita mostrarse sino aguantar
que lo miren.
Para los que recién comienzan, ¿el
miedo escénico es lo más complicado?
El
miedo escénico tiene que ver con el dolor que causa ser mirado. Vos vas a
pensar de mí lo que quieras y no lo que yo quiera. Estar presente es soportar
el dolor de ser observado.
También hay un miedo de
equivocarse, de hacer las cosas bien.
Sí,
también está ese miedo pero más que el miedo a ‘me equivoco o no me equivoco’
es el miedo a no tolerar equivocarse. ¿Estoy dispuesto a bancarme equivocarme?
Si decido que no, hay caminos para no equivocarse. El actor tiene que estar
dispuesto a que lo van a mirar y a soportar el dolor de estar siendo observados.
¿Qué nos podes decir de tu paso por
el programa televisivo “El artista del año”?
Para
mí fue genial. Establecí un vínculo hermoso con Nacha (Guevara). Mariana
Fabbiani es una diosa. El programa fue un fracaso a nivel de rating, en
absoluto. Cuando me llamaron el programa era un fracaso absoluto y me estaban
llamando. Yo me pregunté: ¿Qué dirán de mí si me meto en un programa que es un
fracaso? La respuesta es que, solamente, la puedo averiguar estando.
¿Qué pudiste observar en el
programa?
Lo
que vi es que todo es relativo. Los ganadores son gente del teatro musical,
Eugenia Gil González y Ángel Hernández. La gente, sinceramente, creo que vio un
programa al final más armonioso que tengo la sensación de que, no voy a hacer
una alabanza a un programa de televisión ni mucho menos, fui coherente con algo
que para mí era importante. Yo quería estar en ese programa. ¿Sabes lo que hice
en ese programa? Lo mismo que hice acá, hablé de lo que es mi trabajo. No hice
otra cosa y tuve 4 o 5 puntos de rating, es decir, me escuchó mucha gente. Fui
muy feliz. Ahora, la pregunta es ¿te parecen fantásticos los realities? Yo hice
mi trabajo, me sentí muy bien, fantástica relación con todos los que estaban
allí. Los que ganaron son artistas y, por otra parte, soy consciente de que el
programa tenía muchísimos errores y que fue un fracaso pero lo hice,
básicamente, porque el motivo para no hacerlo hubiera sido que era un fracaso y
a mí con esa no me van a correr.