domingo, 11 de agosto de 2013

A metros del Papa Francisco

Cuatro ramirenses participaron de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. El centro de los encuentros estuvo en la figura del Papa Francisco, que provocó la emoción de todos los presentes. El encuentro con peregrinos de otros países, el idioma y el mensaje del Santo Padre. Participaron más de 3 millones de jóvenes en Brasil.
            
El viernes 19 de julio fue el último día de las cuatro ramirenses en suelo argentino. Esa misma tarde, se despidieron de sus familiares y amigos sostenido la bandera celeste y blanca. Un abanico de emociones rodeaba la Catedral de Paraná, punto de encuentro para partir hacia Rio de Janeiro: algunos lloraban, otros reían. Muchas expectativas generó esta Jornada Mundial de la Juventud. Previo a la despedida, se llevó a cabo la misa de envío presidida por el Arzobispo de Paraná, Mons. Juan Alberto Puiggari. Con bolsos, equipos de mate y varios cánticos católicos, los jóvenes pusieron un pie en el colectivo y se marcharon a Brasil.
            Dentro del micro, uno de los cinco que partió rumbo hacia la región carioca, estaban las representantes de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús: Brígida Zapata, Evangelina Azcárate, Mirta Sayavedra y Victoria Heffling. Si bien el viaje duró 58 horas, no hubo caras largas porque estaban a punto de experimentar uno de los momentos más importantes de sus vidas. Poder encontrarse con millones de jóvenes de todo el mundo y estar a pocos metros del Papa Francisco justificaban todo dolor muscular, agotamiento y  cansancio. En total asistieron 230 entrerrianos de la Pastoral de la Juventud.
            “Uno va con una expectativa grande porque no sabes con lo que te vas a encontrar. Pero, venís reconfortado. La vivencia, la transmisión de la fe y la experiencia de otros jóvenes que también contagian. Uno puede tener una experiencia dentro de la Iglesia o dentro de su comunidad pero abrirse al resto es un poco más difícil”, expresó Evangelina.
Las celebraciones se llevaron a cabo desde el lunes 23 hasta el domingo 28. Esta última finalizó con la misa multitudinaria sobre la playa de Rio y la presencia más importante, la del Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Cientos de banderas de todas las naciones flameaban en tierras brasileñas. En tal ocasión, se dieron cita los cantantes argentinos, Axel y Soledad Pastorutti, quienes interpretaron el tema “Nadie te ama como yo”.
Por su parte, las peregrinas de General Ramírez arribaron el domingo y se alojaron en la Escuela Secundaria “Apolo XII”, en Santa Cruz. La misma estaba ubicada a tres horas de Copacabana, donde se desarrollaban los actos centrales de la JMJ. Durante la estadía, no pudieron gozar del calor con el que anhelaban antes de partir. La lluvia y las bajas temperaturas se presentaron como un nuevo atenuante pero no pasó a mayores. En el lugar, más allá de las condiciones meteorológicas desfavorables, todos andaban con la mejor predisposición esperando poder ver, aunque sea un poquito, al Papa Francisco.
“Fue muy lindo escucharlo al Papa con tanta humildad, delicadeza. Como que cada vez que pasaba y bendecía o saludaba a los fieles era como que buscaba a cada uno y le levantaba la mano. Eso, realmente, se siente muy de cerca, igual que cuando fuimos al encuentro con  los argentinos. Era muchísima gente. Ahí si nos pedían documento para que podamos ingresar los argentinos nomás. Había colas en la calle. Cantábamos el Himno y éramos todos como hermanos Estábamos esperando que llegue el Papa Francisco y cuando llegó y dijo ‘me da pena verlos tras las rejas’ fue conmovedor”, continuo la ramirense. Y agregó: “Nosotros cuando fuimos esa vez, fue la oportunidad que más cerca lo tuvimos, lo teníamos adelante. Estábamos en una barranca, estaba bien cerquita. No pudimos sacar fotos porque nos habían dicho que no podíamos llevar cámaras ni máquinas. Nos quedamos con eso pero realmente es muy conmovedor”.
“La fraternidad que había ahí es algo inexplicable. La diferencia de idioma era un obstáculo pero de una u otra forma te hacías entender. Yo fui a buscar una Iglesia joven, guía, donde millones de jóvenes de distintas partes del mundo tengan los mismos ideales y luchen por mostrar a Cristo, que lo quieran, lo sigan y sean discípulos misioneros”, sostuvo la más pequeña del grupo, Brígida Zapata.
Por su parte, Mirta resaltó que fue “porque creo en el poder de la oración comunitaria. Entonces, si hay uno o dos millones de personas más poderosa va a ser esa oración. Además, fui por la conversión de todos”. Victoria, otra de las feligreses de nuestra ciudad, dejó en claro que “uno se viene preparando y lo vive desde la vida de gracia. Uno viene con las ganas y la alegría de compartir. La meta es dar a conocer a Jesús. Hoy queremos transmitir la esperanza que el Papa nos da. Él reza por nosotros y nosotros por él. Hay que contarle a la gente que Jesús vive y está entre nosotros. A veces tenemos un vacío tan grande y no sabemos qué es y es Jesús, que es el que nos dio la vida”.

            Más allá de las dificultades para conseguir agua, de los kilómetros entre un lugar y el lugar, de las distancias que había que hacer para ir al baño, de los problemas con la carga de los celulares o las formas para comunicarse, los cientos de argentinos que fueron a Rio de Janeiro no se van a olvidar nunca de esta experiencia y ser del actual país del Sumo Pontífice tiene un plus especial. “Nosotros llevamos para repartir pulseras, llaveros, medallitas dela Virgen del Luján. Todo el tiempo era intercambio con la gente que te cruzabas”, manifestó Evangelina. “La bandera argentina era como muy anhelada por todos. Mínimamente, unas 15 personas me querían cambiar la bandera de Argentina por la de Brasil. En su momento, lo usábamos como distintivo porque, por ahí, entre toda la masa necesitabas algo para que tu grupo te vea”, concluyó Brígida. La próxima Jornada Mundial de la Juventud será en Cracovia (Polonia) en el 2016.

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