Cuatro
ramirenses participaron de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro.
El centro de los encuentros estuvo en la figura del Papa Francisco, que provocó
la emoción de todos los presentes. El encuentro con peregrinos de otros países,
el idioma y el mensaje del Santo Padre. Participaron más de 3 millones de jóvenes en Brasil.
El viernes
19 de julio fue el último día de las cuatro ramirenses en suelo argentino. Esa
misma tarde, se despidieron de sus familiares y amigos sostenido la bandera
celeste y blanca. Un abanico de emociones rodeaba la Catedral de Paraná, punto
de encuentro para partir hacia Rio de Janeiro: algunos lloraban, otros reían.
Muchas expectativas generó esta Jornada Mundial de la Ju
Dentro
del micro, uno de los cinco que partió rumbo hacia la región carioca, estaban
las representantes de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús: Brígida Zapata,
Evangelina Azcárate, Mirta Sayavedra y Victoria Heffling. Si bien el viaje duró
58 horas, no hubo caras largas porque estaban a punto de experimentar uno de
los momentos más importantes de sus vidas. Poder encontrarse con millones de
jóvenes de todo el mundo y estar a pocos metros del Papa Francisco justificaban
todo dolor muscular, agotamiento y cansancio.
En total asistieron 230 entrerrianos de la Pastoral de la Juventud.
“Uno va
con una expectativa grande porque no sabes con lo que te vas a encontrar. Pero,
venís reconfortado. La vivencia, la transmisión de la fe y la experiencia de
otros jóvenes que también contagian. Uno puede tener una experiencia dentro de
la Iglesia o dentro de su comunidad pero abrirse al resto es un poco más
difícil”, expresó Evangelina.
Las celebraciones se llevaron a
cabo desde el lunes 23 hasta el domingo 28. Esta última finalizó con la misa
multitudinaria sobre la playa de Rio y la presencia más importante, la del
Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Cientos de banderas de todas las naciones
flameaban en tierras brasileñas. En tal ocasión, se dieron cita los cantantes
argentinos, Axel y Soledad Pastorutti, quienes interpretaron el tema “Nadie te
ama como yo”.
Por su
parte, las peregrinas de General Ramírez arribaron el domingo y se alojaron en
la Escuela Secundaria “Apolo XII”, en Santa Cruz. La misma estaba ubicada a
tres horas de Copacabana, donde se desarrollaban los actos centrales de la JMJ.
Durante la estadía, no pudieron gozar del calor con el que anhelaban antes de
partir. La lluvia y las bajas temperaturas se presentaron como un nuevo
atenuante pero no pasó a mayores. En el lugar, más allá de las condiciones
meteorológicas desfavorables, todos andaban con la mejor predisposición
esperando poder ver, aunque sea un poquito, al Papa Francisco.
“Fue muy lindo escucharlo al
Papa con tanta humildad, delicadeza. Como que cada vez que pasaba y bendecía o
saludaba a los fieles era como que buscaba a cada uno y le levantaba la mano.
Eso, realmente, se siente muy de cerca, igual que cuando fuimos al encuentro
con los argentinos. Era muchísima gente.
Ahí si nos pedían documento para que podamos ingresar los argentinos nomás.
Había colas en la calle. Cantábamos el Himno y éramos todos como hermanos Estábamos
esperando que llegue el Papa Francisco y cuando llegó y dijo ‘me da pena verlos
tras las rejas’ fue conmovedor”, continuo la ramirense. Y agregó: “Nosotros
cuando fuimos esa vez, fue la oportunidad que más cerca lo tuvimos, lo teníamos
adelante. Estábamos en una barranca, estaba bien cerquita. No pudimos sacar
fotos porque nos habían dicho que no podíamos llevar cámaras ni máquinas. Nos quedamos
con eso pero realmente es muy conmovedor”.
“La fraternidad que había ahí
es algo inexplicable. La diferencia de idioma era un obstáculo pero de una u
otra forma te hacías entender. Yo fui a buscar una Iglesia joven, guía, donde
millones de jóvenes de distintas partes del mundo tengan los mismos ideales y
luchen por mostrar a Cristo, que lo quieran, lo sigan y sean discípulos
misioneros”, sostuvo la más pequeña del grupo, Brígida Zapata.
Por su parte, Mirta resaltó que
fue “porque creo en el poder de la oración comunitaria. Entonces, si hay uno o
dos millones de personas más poderosa va a ser esa oración. Además, fui por la
conversión de todos”. Victoria, otra de las feligreses de nuestra ciudad, dejó
en claro que “uno se viene preparando y lo vive desde la vida de gracia. Uno
viene con las ganas y la alegría de compartir. La meta es dar a conocer a
Jesús. Hoy queremos transmitir la esperanza que el Papa nos da. Él reza por
nosotros y nosotros por él. Hay que contarle a la gente que Jesús vive y está entre
nosotros. A veces tenemos un vacío tan grande y no sabemos qué es y es Jesús,
que es el que nos dio la vida”.
Más allá
de las dificultades para conseguir agua, de los kilómetros entre un lugar y el
lugar, de las distancias que había que hacer para ir al baño, de los problemas
con la carga de los celulares o las formas para comunicarse, los cientos de
argentinos que fueron a Rio de Janeiro no se van a olvidar nunca de esta
experiencia y ser del actual país del Sumo Pontífice tiene un plus especial. “Nosotros
llevamos para repartir pulseras, llaveros, medallitas dela Virgen del Luján.
Todo el tiempo era intercambio con la gente que te cruzabas”, manifestó
Evangelina. “La bandera argentina era como muy anhelada por todos. Mínimamente,
unas 15 personas me querían cambiar la bandera de Argentina por la de Brasil.
En su momento, lo usábamos como distintivo porque, por ahí, entre toda la masa
necesitabas algo para que tu grupo te vea”, concluyó Brígida. La próxima
Jornada Mundial de la Juventud será en Cracovia (Polonia) en el 2016.


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