Los jóvenes de General Ramírez festejaron con agua, espuma y bombuchas el
carnaval. En 2011, con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se
incorporó nuevamente este feriado, que había sido eliminado por la dictadura militar.
El bulevar San Martín,
paulatinamente, se convirtió en el campo de batalla. Al principio, parecía que
estaban a punto de rodar una película de western porque ningún personaje
aparecía en escena y solo los fardos circulaban por la zona. Pero, cuando los
segundos se transformaron en minutos, todo cambio. Los protagonistas de este
cortometraje, que duró dos días, no eran ni espartanos ni elfos; tampoco
llevaban armas de fuego. Simplemente, eran jóvenes que se congregaron a lo
largo de las avenidas para festejar el carnaval, tan esperado por todos los
ramirenses.
En el futbol, jugar de local es un
plus o, para algunos, una ventaja. En este caso, si un integrante del grupo tenía
una casa ubicada sobre la calle principal era empezar con el pie derecho. En
esas “trincheras hogareñas”, los gurises tramaban las hazañas que ejecutarían
por la tarde: en las canillas, llenaban las bombuchas con agua; acarrearon
baldes llenos hasta el borde, donde colocarían todo el arsenal. En más de una
oportunidad, las “granadas de agua” se resbalaban de las manos y se reventaban
en el suelo, lo que provocaba el fastidio de los integrantes del equipo.
Que comience el combate
“A mí no me vas a mojar”, dijo, con
resistencia, un joven que paseaba por el bulevar. Pero, no sirvió de mucho y su
remera, en un instante, pasó de un estado sólido (o seco) a un estado líquido.
Nadie se salvó aquella tarde en General Ramírez. Desde las esquinas, los pibes
se lanzaban bombuchas unos a otros. Grandes, chicas, medianas. Había de todas
las formas. Las chicas contras los chicos y viceversa. Muchos emplearon la
espuma y otros no quisieron ser menos y fueron por un balde de 20 litros para
empapar a los demás. Sobre el suelo y en la calle misma, iban quedando los
restos de las “granadas de agua”. Había de todos los colores: amarillo, rojo,
verde, azul.
No faltaron los astutos en este
feriado puente de carnaval, quienes utilizaron vehículos para trasladarse y
llevar a cabo la misión de acabar con el enemigo. Los vecinos, desde sus
ventanas, miraban la contienda y, temerosos de caer en la trampa, se quedaron
entre las cuatro paredes. General
Ramírez, la Capital Provincial de la Juventud, tuvo su fiesta de carnaval como
hacía algunos años no se tenía. En el centro, durante toda la tarde, reinó la
alegría, la diversión y las risas. Como reza aquella frase que cantan los
alumnos de primaria cuando terminan la clase Educación Física: “Ganamos,
perdimos, igual nos divertimos”. Ese fue el slogan de estas 48 horas de
carnaval.
El origen de la fiesta
En 2011, la presidente Cristina
Fernández de Kirchner incorporó a los feriados nacionales el lunes y martes de
carnaval. Los mismos fueron creados por decreto en 1956 y derogados, en junio
de 1976, por la última dictadura militar. “Esta reivindicación es un fenómeno
cultural profundo, no sólo urbano, sino de fuertes connotaciones en la cultura
de todo el país”, señaló la mandataria hace dos años atrás, tras la firma del
decreto en el Salón de las Mujeres Argentinas en Casa de Gobierno.
0 comentarios:
Publicar un comentario