sábado, 15 de junio de 2013

La pasión de informar

En el Día del Periodista, Vanesa Erbes, nacida y criada en General Ramírez, relata sus inicios en el oficio de la comunicación y su paso por la radio, la prensa gráfica y la televisión. La co-conductora de El Explorador (Canal 9 Litoral) repasa sus referentes en este campo, anécdotas y particularidades de una vida rodeada por los micrófonos.

Vanesa Erbes en El Explorador junto a La Mosca
Luego de una agitada mañana en la redacción del Diario Uno y, posteriormente, delante de las cámaras de Canal 9 Litoral, Vanesa Erbes se detiene un momento para pensar algunas cuestiones vinculadas a su profesión. La llegada del 7 de junio al calendario, día en el que se recuerda a los periodistas argentinos, fue el principal motivo para hacerlo. Ya acomodada en el estudio radial de Vorterix, ubicado en el centro de Paraná, la ramirense se dispone a cebar unos mates amargos, como buena entrerriana que es, para recibir a La Ciudad.

Inicios de una pasión
            La relación entre el periodismo y la oriunda de la Capital Provincial de la Juventud comenzó a gestarse desde temprana edad, aunque nadie de su familia ni siquiera ella misma lo presentían. Era algo que estaba latente pero que faltaba madurar. Su conexión con este oficio de informar nada tiene que ver con el Día de la Independencia norteamericana, que coincide con su natalicio, o con algún conocido que se haya desempeñado en los medios de comunicación.
“Es un anhelo que siempre tuve, siempre me gustó escribir. A veces, cuando uno es chico tiene la fantasía, a través del trabajo, de poder cambiar algunas cosas que las ve injustas o que uno piensa que pueden ser diferentes. Creo que eso fue lo que me movilizó a estudiar esta carrera. Después te vas dando cuenta que los cambios no son tan fáciles”, expresó. El hábito de la lectura, herencia de su padre, fue adquirido desde pequeña. Julio Verne y, actualmente, Eduardo Galeano aparecen en los primeros puestos del ranking de autores preferidos. Del uruguayo, lo que siempre admiró fue su forma de redactar y las ideas que transmitía.
            Una de sus primeras experiencias en los medios llegó de la mano de Fm Eco 100.3. En la emisora de Ricardo Tessore, la joven conducía el programa “El auto de Batman”, donde se pasaba música heavy metal. El nombre surgió por su vecino, José Krämer, quien tenía un Valiant. Aquel vehículo fue la gran musa inspiradora. En su tiempo de ocio, miraba Canal 3 y Canal 5 de Rosario. Entre los programas que más veía estaban “Tom y Jerry” y “Pepe Payaso y Ratontito”. Cuando no estaba frente a la pantalla, se juntaba con amigas o practicaba basketbol en el Club Racing, del que es hincha.  
La etapa que la marcó a fuego en la elección de esta vocación fue la adolescencia, caracterizada por una típica actitud de rebeldía y de constantes cambios. En 1993, finalizó sus estudios secundarios en la Escuela Nº 82 “Francisco Ramírez” (actual Nº4) y ya tenía en claro qué hacer de su vida. El abanico de carreras, en ese entonces, era mucho más acotado. Nada de números, leyes u organismos vivos. La cuestión estaba entre la psicología y lo humanístico. Como su hermana mayor, Mara, se encontraba estudiando en Paraná, el rumbo de Vanesa se dirigió hacia la capital provincial: se inscribió en la carrera de Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos.
            “Mi mamá me decía que busque una carrera rentable. Comunicación no porque no vas a ganar ni para vivir”, manifestó. Los ánimos no cayeron ante la opinión de sus padres que, en definitiva, querían lo mejor para su hija. “Es una carrera que está muy mal remunerada y como que cuesta lograr una estabilidad. Hay mucha precarización que, por suerte, eso se va revirtiendo. Pero, al principio cuesta. Por suerte, hoy estoy estabilizada. Hice una buena apuesta y acá estoy”, agregó la co-conductora del programa televisivo El Explorador.
            Los cuatro años que la ramirense pasó en la UNER no fueron en vano y rápidamente dieron sus frutos: adquirió nuevos conocimientos relacionados a la carrera, se vinculó de cerca con el campo de la comunicación e incorporó contactos a su agenda. Fueron épocas de mucho sacrificio y dedicación. De las 41 materias que tenía el cursado, una de las preferidas era psicología social. La cátedra dictada por el destacado profesor Pablo Yulita, a quien eligió como director de pasantía, le enseñó muchas cosas no solo para la profesión sino también para la vida.
            Después de haber aprobado todas las materias quedaba una sola cosa para obtener el título de licenciada: rendir la tesis. Pasó un buen tiempo hasta que llegó la defensa de la misma. Ese día, con las ansias por las nubes, la rubia se presentó ante el tribunal con los puntos de la operación de peritonitis. Paralelo a las clases en la facultad, dictó clases en una escuela secundaria. Esto aumentó sus ganas de estudiar un profesorado pero desistió. En 2008, con el diploma bajo el brazo, la periodista buscó nuevos horizontes laborales, muchos de ellos no tenían relación con los medios. Se desempeñó como telecobradora en Megatone, donde llamaba a todos los morosos, salió a vender la miel de su cuñado apicultor, trabajó en la panadería de un supermercado, fue cajera.

Estamos en el aire
La ramirense, co-conducta en Canal 9 Litoral
            Luego de haber oscilado por diferentes lugares y puestos, llegó la oportunidad de incursionar en el mundo televisivo, algo que Vanesa Erbes nunca se imaginó. El 2 de abril de 2005, fecha que coincide con el fallecimiento de Juan Pablo II, se presentó en Canal 11 porque estaban buscando un productor para El Explorador. No dudó en decir que sí. Su convicción al momento de responder estuvo vinculada al curso sobre producción radiofónica, que había hecho con anterioridad en la Escuela de Comunicación (ETER) de Buenos Aires. En tal oportunidad, fueron de gran ayuda los aportes brindados por el reconocido periodista, Eduardo Aliverti, quien le dijo que tenía una buena voz pero debía superar la timidez.
“Empezar a trabajar en la tele fue una casualidad y una causalidad también. Después, con el tiempo, siempre uno tiene que tener sus sueños intactos. Yo siempre quería trabajar en un diario. Sabía que eso iba a llegar en algún momento. Uno sabe cuáles son sus procesos de maduración para llevar un currículum a algún lado”, comentó. En un primer momento, la Miss Simpatía del ’93 presentaba las notas delante de las cámaras pero con un solo objetivo: que la conocieran para que le den otro trabajo. Con el transcurrir de las emisiones, se fue ganando un lugar. Hoy, después de haber pasado a Canal 9 Litoral, es una de las figuras de la programación vespertina.
            El Explorador, conducido por Horacio Moglia, se adueñó de las siestas de los entrerrianos desde hace varios años por tres cosas: informa, forma y entretiene. “Es más un hobbie que un trabajo porque realmente uno se distiende, hay buen clima. Uno se divierte al aire. Salimos todos los días, y si bien a veces uno tiene sus temas personales o no tenes un buen día, tenes que ir con la mejor cara. A mí me cuesta mucho disimularlo. Me ha pasado que voy de mal humor, estoy en el programa y salgo feliz”. Cada paso que da sobre la calle la oriunda de General Ramírez es una muestra de afecto por parte de la gente. En un comienzo, tal reconocimiento sonaba raro pero ya se acostumbró.
            Detrás de esas cámaras y micrófonos se esconden muchísimas historias de vida y anécdotas que solo los protagonistas podrían dilucidar. En el piso, todavía recuerdan el pico que la co-conductora le dio al prestigioso actor Daniel Fanego. Pero aún más reviven, de esa misma vivencia, las palabras desorbitadas de Vanesa cuando pusieron las imágenes del beso una y otra vez al aire. “Con Horacio me llevo bien. Hemos tenido nuestras peleas pero rescato la posibilidad que tuve en El Explorador de crecer”, soslayó la entrerriana, quien admira al periodista rosarino Carlos Del Frade.
Cientos de entrevistados han sido interrogados por ella. Algunos más gentiles, como Raúl Barboza o Jorge Fandermole, y otros no tanto, como Jairo o León Gieco. Su anhelo más grande sería poder charlar, a solas, con el cantante Rubén Blades o con el escritor Eduardo Galeano.

Escribir para el otro
“Es un anhelo que siempre tuve, siempre me gustó escribir"
            En septiembre de 2011, la exalumna de la UNER cumplió otro de sus sueños: trabajar en un periódico como lo añoró desde pequeña. Previo a desempeñarse cerca de las rotativas, fue prensa del diputado Juan Domingo Zacarías y como sabía que los mandatos eran por tiempo limitado pero quería seguir trabajando, dejó su currículum en el Diario Uno. Su primera nota tuvo a los colectivos articulados como protagonistas. 
“Realmente, creo que encontré mi lugar en el mundo. La tele me gusta, te brinda un contacto con la gente que a lo mejor no te lo brinda otro medio pero el diario me abrió las puertas para otras posibilidades. Uno tiene bastante libertad de escribir sobre un montón de cosas. El destino me fue llevando a temas que tienen que ver con la solidaridad, ya sea encontrar gente que necesitaba difundir su caso o que necesitaba ayuda económica o de otra índole. A través de una nota periodística, uno empieza a conseguir cosas. Nunca pensé que a lo mejor uno podía ayudar desde algún lugar. Nunca pensé que las acciones individuales pueden aportar peso para la solución. Uno empieza a ver la cantidad de gente dispuesta a brindar ayuda y realmente uno queda sorprendido”, explica la actual estudiante de locución del ETER Paraná.
Enemiga de la pirámide invertida para determinados artículos, le gusta crear climas para que la introducción sea la base de la nota para que el lector pueda engancharse y tenga ganas de seguir leyendo. “Soy bastante exigente a la hora de escribir. Aprender a poner un título fue lo que más me costó. Lo ideal es tener una buena agenda. Hay que tener mucho respeto por el lector y el entrevistado. Yo siento que uno es el mediador entre ambos”, reflexiona.

 “El periodismo creo que es un servicio. Es una posibilidad de devolverle a la vida las cosas buenas que la vida le da y realmente uno tiene que dar lo mejor de sí. Donde uno puede hacer una buena obra, a través de la profesión, lo tiene que hacer. A veces se puede y otras no. Mientras uno pueda hay que aportarle algo a la humanidad”, finalizó Vanesa Erbes.

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