El ramirense Raúl Ricardo Reidel está llevando a cabo una
majestuosa escultura sobre uno de los árboles que fue destrozado por el tornado
en la Plaza San Martín. La obra será de un Cristo ascendiendo a los cielos. El
artesano, radicado actualmente en Chaco, contó las particularidades del oficio,
sus inicios y algunos de los certámenes en los que estuvo presente. "Es un orgullo y una responsabilidad", expresó
Una pareja, que transitaba por el bulevar San
Martín, detuvo su marcha y se ubicó a pocos metros del mástil de la plaza
principal. El frio los motivaba a que siguieran caminando pero ellos
desistieron y, durante algunos minutos, aprovecharon la oportunidad para
contemplar la obra maestra que se estaba alzando frente a sus ojos. Sobre la
calle, al mismo tiempo, un joven que iba en bicicleta se animó a voltear la
cabeza, con gran asombro, al escuchar cómo un martillo golpeaba sobre la gubia
para tallar en un árbol.
Todas las miradas apuntaban a un solo sector. Allí
estaba, sentado arriba de un andamio y con todas las herramientas esparcidas
por el lugar, Raúl Ricardo Reidel. El escultor, quien nació y se crio en
General Ramírez pero que reside actualmente en Resistencia (Chaco), está
llevando a cabo una majestuosa obra sobre uno de los árboles de tipa que fue
destruido por el tornado, hace unos meses atrás. La imagen que estará
representada sobre la madera, y que oscila los 5 metros, será la de un Cristo
en ascensión a los cielos y más abajo, sobre el nivel del suelo, se colocará a
la Virgen María en modo de oración.
Las tareas de tallado comenzaron el martes 20 de agosto.
Previamente, Raúl se había reunido con el intendente municipal, Edelmiro
Krämer, y el Subsecretario de Obras y Servicios Públicos, MMO Pablo Blum, para
definir detalles de cara a la construcción de la escultura. “La idea surgió a
través de un amigo de acá, Miguel Ángel “Polako” Kowalski. Él hace como un año
que me venía pidiendo para ver la posibilidad de dejar una obra en Ramírez. Nos
pusimos en contacto y justo viene la tormenta que rompe con nuestra querida
plaza. Ahí me hice una escapadita para la ciudad para ver qué era lo que se
podía hacer”, expresó.
En relación al estado del tronco, el oriundo de la
Capital Provincial de la Juventud dejó en claro que “está bastante deteriorado
pero lo vamos a ir aproximado con motosierra. Pero era el único que se prestaba
para hacer algo de ese tamaño. Los otros son muy finos o retorcidos. Es una
obra muy grande y lleva un arduo trabajo de preparación sobre la madera para
que se pueda realizar”. La primera etapa consistió en la eliminación de ciertas
partes del árbol con motosierra. Luego, se dio inicio al proceso de
descascarado y, lo que está realizando hasta la fecha, el tallado propiamente
dicho.
Durante los días de residencia por la ciudad, Raúl
Reidel tuvo que sortear varios obstáculos para poder cumplir con el anhelo del
Cristo. Si bien nunca frenó las actividades, la primera dificultad fue
climática: hubo jornadas con bajas temperaturas y otras donde el sol y el calor
se imponían. Tanto por la mañana como por la tarde tuvo que lidiar con el
viento y, por ende, con el aserrín que caía a la tierra. La segunda valla, en
cierta medida, fue la condición de la madera y en especial de la tipa. “No es
la madera apropiada para una escultura que va a quedar al aire libre. Pero he
trabajado bastante con esta especie. Yo realicé una cabeza de Martín Miguel de
Güemes, que se encuentra en una escuela de Santiago del Estero, y está hecha de
tipa”, vaticinó. En esas horas en la Plaza San Martín, decenas de vecinos se
toman una pausa para charlar con el artesano, a quien muchos no veían desde
hace años. En ese pequeño break, desde las alturas del andamio, se cuentan
anécdotas, historias de la juventud y andanzas de la vida.
“Lo que siento con esta
escultura es un terrible orgullo. Y además, una enorme responsabilidad por el
motivo que voy a trabajar. Es un motivo que, para mí, es un sentimiento muy
caro cuando se habla de Cristo. Además, aprecio mucho el cariño de la gente que
estuvo acá. La gente me encuentra por la calle y me felicita. Están muy
contentos por lo que voy a realizar. Realmente estoy muy emocionado. Va a ser
casi como un cierre o un broche a mi carrera como artista”, sostuvo el
ramirense. Y agregó: “Voy a tardar lo que sea necesario, para que quede bien
porque esto va a estar en mi pueblo. Cuando encaro un proyecto, lo hago con la
mayor de las responsabilidades y por eso espero que el pueblo lo cuide, ya que
voy a dejar mucho de mí”.
El
que sabe, sabe
El
hombre de las tres erres en sus iniciales tuvo su primer acercamiento con la
escultura cuando era un adolescente. La vocación hacia este arte comenzó a
florecer gracias a un señor de apellido Sinner, quien realizaba trabajos de
tallado para una casa que vendía artículos regionales. Él fue su gran ‘maestro
Miyagi’ en este oficio. “Yo palito que encontraba de chico, lo agarraba con un
cuchillo y le daba. Cuando me enteré que este hombre hacía eso, le pedí que me
enseñe a tallar. Primero, aprendí a afilar las herramientas. Me tuvo como seis
meses así. No me dejaba tocar una madera. Pero, con el tiempo, me enseño y le
fui agarrando el gustito”, recordó Raúl. Una situación muy similar a la de
Daniel Larusso en Karate Kid, donde el joven solamente tenía que encerar y
pulir.
En 1977,
se radicó en la provincia de Chaco, donde estudió en una Escuela de Bellas
Artes muy importante de la zona. A partir de allí, con la escultura a los
hombros, tuvo la posibilidad de participar en distintos concursos y
presentaciones por todo el país y en el extranjero. Córdoba, Laborde, Mendoza,
Buenos Aires, Porto Alegre (Brasil), Asunción (Paraguay), Posadas y Resistencia
fueron algunos de los lugares donde estuvo. Paralela a la obra en General
Ramírez, está finalizando otra obra para una sucursal del Hospital Garrahan en
Chaco. El nosocomio será inaugurado en diciembre de este año y allí estará la
artesanía de 3 toneladas y media de mármol del ramirense.
“Un
artista, y no solamente un escultor también puede ser un pintor o un músico, en
cualquiera de las artes necesita sensibilidad y mucha imaginación. Tenes que
ser un romántico, más allá del talento propio e innato que tenés que tener ya
sea por nivel académico que tengas o, aunque seas un autodidacta, necesitas de
las otras características porque sino la obra no tiene peso. Nosotros, los
artistas, le llamamos a eso obras frías, que a la gente no le llega. Entre las
características más importantes de un escultor deben figurar la paciencia y la
sensibilidad”, manifestó. Y finalizó: “Hay
que estar muy concentrados cuando se está trabajando en partes muy delicadas
como el rostro, las manos, los pies. Es muy difícil hacerlo, por ejemplo, en
concursos cuando vos tenés 2 o 3 mil personas caminando y hablando al lado tuyo.
Pero uno se va acostumbrando”.
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