sábado, 14 de septiembre de 2013

Manos a la obra

El ramirense Raúl Ricardo Reidel está llevando a cabo una majestuosa escultura sobre uno de los árboles que fue destrozado por el tornado en la Plaza San Martín. La obra será de un Cristo ascendiendo a los cielos. El artesano, radicado actualmente en Chaco, contó las particularidades del oficio, sus inicios y algunos de los certámenes en los que estuvo presente. "Es un orgullo y una responsabilidad", expresó

Una pareja, que transitaba por el bulevar San Martín, detuvo su marcha y se ubicó a pocos metros del mástil de la plaza principal. El frio los motivaba a que siguieran caminando pero ellos desistieron y, durante algunos minutos, aprovecharon la oportunidad para contemplar la obra maestra que se estaba alzando frente a sus ojos. Sobre la calle, al mismo tiempo, un joven que iba en bicicleta se animó a voltear la cabeza, con gran asombro, al escuchar cómo un martillo golpeaba sobre la gubia para tallar en un árbol.
                   Todas las miradas apuntaban a un solo sector. Allí estaba, sentado arriba de un andamio y con todas las herramientas esparcidas por el lugar, Raúl Ricardo Reidel. El escultor, quien nació y se crio en General Ramírez pero que reside actualmente en Resistencia (Chaco), está llevando a cabo una majestuosa obra sobre uno de los árboles de tipa que fue destruido por el tornado, hace unos meses atrás. La imagen que estará representada sobre la madera, y que oscila los 5 metros, será la de un Cristo en ascensión a los cielos y más abajo, sobre el nivel del suelo, se colocará a la Virgen María en modo de oración.
                   Las tareas de tallado comenzaron el martes 20 de agosto. Previamente, Raúl se había reunido con el intendente municipal, Edelmiro Krämer, y el Subsecretario de Obras y Servicios Públicos, MMO Pablo Blum, para definir detalles de cara a la construcción de la escultura. “La idea surgió a través de un amigo de acá, Miguel Ángel “Polako” Kowalski. Él hace como un año que me venía pidiendo para ver la posibilidad de dejar una obra en Ramírez. Nos pusimos en contacto y justo viene la tormenta que rompe con nuestra querida plaza. Ahí me hice una escapadita para la ciudad para ver qué era lo que se podía hacer”, expresó.
                   En relación al estado del tronco, el oriundo de la Capital Provincial de la Juventud dejó en claro que “está bastante deteriorado pero lo vamos a ir aproximado con motosierra. Pero era el único que se prestaba para hacer algo de ese tamaño. Los otros son muy finos o retorcidos. Es una obra muy grande y lleva un arduo trabajo de preparación sobre la madera para que se pueda realizar”. La primera etapa consistió en la eliminación de ciertas partes del árbol con motosierra. Luego, se dio inicio al proceso de descascarado y, lo que está realizando hasta la fecha, el tallado propiamente dicho.
                   Durante los días de residencia por la ciudad, Raúl Reidel tuvo que sortear varios obstáculos para poder cumplir con el anhelo del Cristo. Si bien nunca frenó las actividades, la primera dificultad fue climática: hubo jornadas con bajas temperaturas y otras donde el sol y el calor se imponían. Tanto por la mañana como por la tarde tuvo que lidiar con el viento y, por ende, con el aserrín que caía a la tierra. La segunda valla, en cierta medida, fue la condición de la madera y en especial de la tipa. “No es la madera apropiada para una escultura que va a quedar al aire libre. Pero he trabajado bastante con esta especie. Yo realicé una cabeza de Martín Miguel de Güemes, que se encuentra en una escuela de Santiago del Estero, y está hecha de tipa”, vaticinó. En esas horas en la Plaza San Martín, decenas de vecinos se toman una pausa para charlar con el artesano, a quien muchos no veían desde hace años. En ese pequeño break, desde las alturas del andamio, se cuentan anécdotas, historias de la juventud y andanzas de la vida.
“Lo que siento con esta escultura es un terrible orgullo. Y además, una enorme responsabilidad por el motivo que voy a trabajar. Es un motivo que, para mí, es un sentimiento muy caro cuando se habla de Cristo. Además, aprecio mucho el cariño de la gente que estuvo acá. La gente me encuentra por la calle y me felicita. Están muy contentos por lo que voy a realizar. Realmente estoy muy emocionado. Va a ser casi como un cierre o un broche a mi carrera como artista”, sostuvo el ramirense. Y agregó: “Voy a tardar lo que sea necesario, para que quede bien porque esto va a estar en mi pueblo. Cuando encaro un proyecto, lo hago con la mayor de las responsabilidades y por eso espero que el pueblo lo cuide, ya que voy a dejar mucho de mí”.

El que sabe, sabe
            El hombre de las tres erres en sus iniciales tuvo su primer acercamiento con la escultura cuando era un adolescente. La vocación hacia este arte comenzó a florecer gracias a un señor de apellido Sinner, quien realizaba trabajos de tallado para una casa que vendía artículos regionales. Él fue su gran ‘maestro Miyagi’ en este oficio. “Yo palito que encontraba de chico, lo agarraba con un cuchillo y le daba. Cuando me enteré que este hombre hacía eso, le pedí que me enseñe a tallar. Primero, aprendí a afilar las herramientas. Me tuvo como seis meses así. No me dejaba tocar una madera. Pero, con el tiempo, me enseño y le fui agarrando el gustito”, recordó Raúl. Una situación muy similar a la de Daniel Larusso en Karate Kid, donde el joven solamente tenía que encerar y pulir.
            En 1977, se radicó en la provincia de Chaco, donde estudió en una Escuela de Bellas Artes muy importante de la zona. A partir de allí, con la escultura a los hombros, tuvo la posibilidad de participar en distintos concursos y presentaciones por todo el país y en el extranjero. Córdoba, Laborde, Mendoza, Buenos Aires, Porto Alegre (Brasil), Asunción (Paraguay), Posadas y Resistencia fueron algunos de los lugares donde estuvo. Paralela a la obra en General Ramírez, está finalizando otra obra para una sucursal del Hospital Garrahan en Chaco. El nosocomio será inaugurado en diciembre de este año y allí estará la artesanía de 3 toneladas y media de mármol del ramirense.
            “Un artista, y no solamente un escultor también puede ser un pintor o un músico, en cualquiera de las artes necesita sensibilidad y mucha imaginación. Tenes que ser un romántico, más allá del talento propio e innato que tenés que tener ya sea por nivel académico que tengas o, aunque seas un autodidacta, necesitas de las otras características porque sino la obra no tiene peso. Nosotros, los artistas, le llamamos a eso obras frías, que a la gente no le llega. Entre las características más importantes de un escultor deben figurar la paciencia y la sensibilidad”, manifestó. Y finalizó:   “Hay que estar muy concentrados cuando se está trabajando en partes muy delicadas como el rostro, las manos, los pies. Es muy difícil hacerlo, por ejemplo, en concursos cuando vos tenés 2 o 3 mil personas caminando y hablando al lado tuyo. Pero uno se va acostumbrando”.


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