viernes, 5 de abril de 2013


Bienvenida por las calles ramirenses
Una visita de lujo
El reconocido ciclista que participó en tres Juegos Olímpicos y dos campeonatos mundiales, Roberto Breppe, estuvo en General Ramírez. En diálogo con La Ciudad, recordó su época como pedalista y les dejó un mensaje a los miembros de la Asociación. “A esta altura del partido, que uno es grande ya, esto es un honor”, expresó.

José Prinsich
Roberto Breppe (der) junto a Ricardo Schmunk (izq)
            
La llegada de Roberto Breppe a General Ramírez no pasó desapercibida por ningún vecino y el sábado 30 de marzo se convirtió en un día especial para la localidad, que quedará guardado en la mente de todos los amantes del deporte. Pasadas las diez y media, con la ansiedad y expectativas de los días previos, uno de los máximos referentes del ciclismo argentino desembarcó en suelo entrerriano. Lo recibieron alrededor de 30 pedalistas, integrantes de la asociación local que lleva su nombre.
            La alegría y la emoción se notó en cada rostro. El acceso a la Capital Provincial de la Juventud fue el punto de partida. Desde ahí, se armó el pelotón para recorrer las calles ramirenses en bicicleta. Jóvenes y adultos, mujeres y varones tuvieron la posibilidad de saludar a quien estuviera en tres Juegos Olímpicos (Tokio 1964, México 1968 y Munich 1972) y en dos campeonatos mundiales (San Sebastián, España, en 1965 y Montevideo, Uruguay, en 1968). Habían pasado varios años desde que Breppe visitó por última vez la ciudad y el reencuentro con los muchachos fue por demás emotivo. Abrazos, risas y algunas lágrimas se derramaron al verse, nuevamente, las caras.
El pueblo de pie
            Ante de realizar la bicicleteada en homenaje al oriundo de Don Cristobal, todos los presentes se congregaron debajo del cartel que señala el nombre del pueblo. Las banderas de Argentina y Entre Ríos flameaban y el sol les daba una cálida bienvenida. Si bien el recorrido por los barrios no tuvo ningún tinte competitivo, los ciclistas fueron vestidos para la ocasión: casco, guantes, punteras, gafas. Ninguno se olvidó de llevar puesta la nueva indumentaria de la Asociación, con los colores amarillo, negro y rojo. Aunque todavía no sabe si fue cosa del destino o pura casualidad, Roberto cayó con una malla, unos zoquetes y una pulsera con los mismos colores.
Los miembros de la Asociación Ciclista en el CPM
            Con la bicicleta entre los pies y el móvil de los bomberos voluntarios adelante, el pelotón salió rumbo hacia el centro ramirense. La gente salía de sus casas a saludar y todos aplaudían a este hombre de 72 años, que marcó de lleno el ciclismo nacional. Una caravana de autos, que tocaban incesantemente sus bocinas, se armó detrás de la fila de pedalistas y acompañó el recorrido por los cuatro bulevares.
“Realmente, más que emocionado, viviendo un momento único para el ciclismo de nuestro pueblo. Es una emoción tremenda, un orgullo. No tengo palabras de agradecimiento. Hoy, estar recibiendo la visita de Roberto Breppe, del cual nuestra institución lleva su nombre, es un sueño después de tantos años. Es una satisfacción tener una institución con todos los papeles, con todas las de la ley. Creo que cada uno de los muchachos, hoy en la entrada, vestía con orgullo la camiseta y me voy emocionado”, manifestó Ricardo Schmunk, presidente de la Asociación Ciclística de General Ramírez.
Entre lágrimas y recuerdos
“Gracias Ramírez, gracias gente”, expresó Roberto Breppe ni bien pisó el Centro Polideportivo Municipal. No alcanzó a terminar la frase que ya se le había formado un nudo en la garganta, estaba completamente emocionado y sus ojos daban cuenta de ellos. “Son cosas que te pasan en la vida, hermosas, y a esta altura del partido, que uno es grande ya, esto es un honor. Me han emocionado toda esta gente amiga de Ramírez. No tengo palabras. Soy feliz, aunque llore soy feliz.”, continuo el referente con una tonada cordobesa. Detrás de él, todos sus colegas aplaudían sin cesar. Luego del recibimiento, en el salón del CPM, hicieron el almuerzo correspondiente con asado, charlas y guitarra de por medio. No faltaron los regalos para la visita y algunas firmas de autógrafos.
Nacido el 4 de febrero de 1941, en Don Cristobal, e hijo de Florencio Breppe y Sofía Lucia Scrosoppi, siempre llevó el ciclismo en la sangre. Desde temprana edad, comenzó a ahondar en el mundo de las dos ruedas y desde ahí no paró nunca, hasta la actualidad. “Yo no vengo de abajo, vengo del sótano”, lanzó en un tono humorístico cuando recordó que, en sus inicios, tenía que pedir prestada la bicicleta para andar. “Todo eso va quedando y después te vas haciendo ciclista con el tiempo. Esto es un oficio. Yo lo aprendí en 7 años. Hoy, de los 15 a los 17 ya se es ciclista porque le dan todo. Nosotros no teníamos nada. Yo digo siempre que no teníamos ni calzoncillos”.
Su trayectoria a nivel nacional e internacional es intachable y los kilómetros recorridos en ruta dan cuenta de ello. Actualmente, vive en Argullo (Córdoba) y pese a que radica hace 45 años en la tierra de las sierras, deja en claro que es entrerriano. Es instructor de spinning en un gimnasio de la localidad, donde todos los días enseña a un grupo de persona a moverse en la bicicleta fija.  
¿Cuál es el mensaje para toda esta gente?
Como primera medida, la misma unión que veo hoy que esté siempre porque todos tenemos problemas en la vida. Todos podemos tener roces pero cuando uno ya es grande hay cosas que tienen que pasar como tiene que ser. Siempre unidos que es la forma como se va adelante.
A nivel personal, ¿le hubiese gustado correr con alguna de estas bicicletas ya sea en Tokio, Munich o México?
Lo que pasa que eran otros tiempos y había otros sistemas de bicicletas, que eran buenas pero no eran esto. Porque hoy hay carbono y esto o aquello. En la época nuestra todos corrían con más o menos parecido. Hoy todos corren con lo mismo. Había que prepararse bien pero lo que pasa es que nosotros estábamos muy lejos de Europa. Ellos entraban en otoño y nosotros en primavera pero teníamos que estar todo el invierno pedaleando como locos y no había ropas. Hoy hay ropas hermosas y que no tenes problemas. Morados negros nos hemos bajado de las bicis acá para ir a correr allá. Entonces, siempre hay una diferencia porque ellos están todo el día corriendo y nosotros no. Vamos una vez a correr un campeonato del mundo, una olimpíada. Por eso valen mucho las actuaciones y por eso también acá, el material humano, en nuestro país, es bendito y va a haber siempre. Ahora es más fácil ir a Europa porque es más accesible. Nosotros cuando íbamos a Europa queríamos quedarnos un año porque el boleto era para un año. Entonces, querías quedarte a correr. Yo tendría que haberme quedado pero, bueno, ya pasó. Son trenes que se van y no los agarraste.
¿Cómo ve el ciclismo hoy?
Hay lugares que están muy bien como la provincia de Buenos Aires y muchos otros lugares. Hay que confrontar más, o sea, el ciclista bueno de elite tiene que confrontar en países limítrofes, más allá, en México, Colombia, donde hay un nivel muy elevado y que te castigan y ahí te haces ciclista. Si sos bueno vas a seguir, si no pará y decís esto no es para mí. Yo lo llevaba adentro y yo nací para ser ciclista.
A sus 72 años, ¿Cómo es el día a día en cuanto al entrenamiento?
Ahora hace como dos meses que no ando. No salgo como hoy y andar más rápido pero yo todos los días hago spinning, que es una hora o dos todos los días. Entonces me siento bien y me hace bien. Te quema todas las porquerías y por más bien que comas te quema todo. No tengo colesterol, ácido úrico, no tengo nada. Salgo, siempre salgo a andar en bici porque me gusta y busco un lugar donde se pueda. Nosotros tenemos colectoras allá, entonces podemos ir y venir y andamos un rato largo.

La designación del nombre para la Asociación Ciclistas de General Ramírez fue una de las grandes incertidumbres de la institución deportiva. Raimundo Perez, hace varios años atrás, fue el que propuso añadir a este referente de las dos ruedas.
Los ciclistas junto a Breppe en la entrada a Ramírez
¿Cómo surgió la idea de ponerle Roberto Breppe al club?
Una de las inquietudes fue ponerle el nombre de un deportista que hubiera estado acorde con el desarrollo del ciclismo. Dentro de las distintas opiniones, surgieron, por ejemplo, nombres como Pancho Ramírez. Yo lo escuchaba y solicité la palabra. No podemos seguir cometiendo los errores los argentinos que se le denomine o se le da un nombre de personas que no tienen nada que ver con la institución. Yo lo respeto pero nose si en el tiempo de Pancho Ramírez existía la bicicleta. Entonces, yo había tomado a dos entrerrianos: Jorge Olivera, que lamentablemente se habló tanto de esa muerte cuando se corrió la vuelta de Lobos en homenaje al cumpleaños de Perón. Pero, una historia más reciente en el deporte es un comprovinciano  nuestro y vecino del departamento. Propuse a Roberto Breppe, que es oriundo de Don Cristobal. Se aprobó por unanimidad el nombre de Roberto Breppe. La provincia de Entre Ríos y General Ramírez, que en ese entonces era villa, eran baluartes del ciclismo. Estuvimos muy acertados en ponerle el nombre de un exponente del ciclismo, principalmente comprovinciano nuestro.



El reconocido ciclista firmando los logotipos de la Asociación

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